Juntamente con Alazar Alequa, siendo residentes ambos en Huesca (Aragón / España), establecieron el día 26 de junio de 1492, ante notario, una concordia, por el motivo del traslado por la expulsión, con Martín de Allué, vecino de Pertusa, para que éste último tuviera preparados tres carros "poral puertu de Salub en Taragona, donde pueda el carro dintrar". El constructor debía entregar los carros cuatro días después de que le fuese "estimado por los dichos judíos", siendo el precio de 75 sueldos por carro.
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